diciembre 18, 2018
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Cómo hablar alemán

Por Idris Ayub | Nivel A1

Cuando comencé mi viaje en el extenso océano del aprendizaje de los idiomas (por allá del 2012), me topé con un curso llamado Piense en francés, hable francés, el cual está utiliza el método Berlitz para el aprendizaje autónomo de la lengua.1

En fin, posteriormente, después de un par de años aprendiendo alemán y teniendo acercamiento real con la lengua, me di cuenta de que uno de los factores para realmente sumergirse en el alemán (y creo que esto aplica para cualquier otro idioma), es ciertamente como versaba el título del curso: «pensar en el idioma».

Se que puede ser difícil de entender esta idea si no se tiene la experiencia de primera mano, pero para hablar un idioma es necesario pensar en ese idioma, y no me refiero simplemente a que lo que pienso normalmente pase de estar en español a estar en alemán, sino a entrar en la dinámica cultural del deutscher Sprachraum,2 es decir, no se puede hablar alemán —o al menos no eficientemente— desde una perspectiva hispanohablante. Simplemente hay conceptos, palabras, frases y expresiones que no se pueden entender desde nuestra perspectiva.

Los alemanes y los suizos por ejemplo, son mundialmente conocidos por su puntualidad, ¿pero qué hay de eso en su lengua? Expresiones como «wie spät ist es?» 3 —literalmente «¿qué tan tarde es?»—, «es ist halb »4 —donde a partir de la media hora ya están previendo la siguiente—, o poniendo siempre énfasis al tiempo en sus oraciones —«morgen esse ich Pizza» en vez de «Ich esse Pizza morgen»—. ¿Qué pasa entonces en las culturas latinas que son conocidas por su impuntualidad o una forma más tranquila de apreciar el tiempo? Aquí en México, por poner solamente un ejemplo, tenemos la palabra «ahorita» que expresa un momento indeterminado y sirven para decir de otra forma: quizá lo haga o quizá no; o que hay de nuestro gusto por usar frases como «al rato», «nos vemos por la tarde», «te tengo el trabajo pronto», en lugar de dar fechas y horas determinadas (las cuales aunque se den no suelen ser respetadas).

En conclusión me gustaría decir que el lenguaje lo es todo, una manifestación del Geist5 de un pueblo. Como bien apuntó Martin Heidegger «Die Sprache spricht» («El lenguaje habla»),6 es decir, que el fenómeno del lenguaje no es algo que nosotros modelamos, justamente al revés, el lenguaje nos moldea, nos hace hablar como él lo dispone y no como nosotros creemos disponer, nos da un abanico limitado de herramientas —por eso muchas palabras y conceptos no pueden ser traducidos de un idioma a otro—. El lenguaje (y, por lo tanto, el ser humano como portador del lenguaje) sería considerado como el centro de mediación entre el pensamiento y la realidad.

Así que ahora lo saben, el aprender un idioma no es solamente memorizar palabras, comprender estructuras gramaticales, ni repetir frases; se trata en lo más profundo de empaparse de una nueva cultura para poder comprender mejor otra cosmovisión y de de esa manera incluirte en ella. Por ende, la capacidad de hablar, leer, escribir y entender el alemán son el resultado de pensar en alemán.

1 Método “directo” de enseñanza, consistente esencialmente en asociar la visión de un objeto o de una acción con las palabras que los designan. Si quieres saber más sobre este método te dejo los siguientes enlaces: https://www.berlitz.es/metodo-ensenanza-idiomas https://www.youtube.com/watch?v=mBlDI2GTAws https://www.berlitz.com.co/acerca-de-berlitz/metodologia-berlitz
2 Área de habla alemana.
3 ¿Qué hora es?
4 Son las 2 y media.
5 Espíritu

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